Por qué Tomkinson 2147 puede definir el futuro de San Isidro

Esto ya pasó en otros terrenos del partido, y va a seguir pasando en cada barranca, en cada jardín centenario, en cada pulmón verde que alguien mire con ojos de metro cuadrado — a menos que en algún lugar, alguien lo frene y lo demuestre.

Por eso decidimos convertir a Tomkinson en un caso emblema.

No son árboles aislados. Es una red

Estos árboles no existen aislados. Forman parte de una red viva donde cada ejemplar sostiene el equilibrio de todo el ecosistema: aves migratorias que paran a descansar, insectos polinizadores, una biodiversidad que no se recupera plantando diez ejemplares jóvenes en macetas municipales. Cuando uno desaparece, todo el sistema se debilita. Cuando desaparecen cincuenta, el sistema colapsa.

El manual que se repite

Lo que pasa en Tomkinson no es un error administrativo aislado: es un manual que ya vimos aplicarse antes y que se va a seguir aplicando si no lo frenamos ahora.

  • Una planimetría que esconde árboles para que, en los papeles, «no existan».
  • Una factibilidad de obra otorgada sobre esos documentos apócrifos.
  • Una Municipalidad que autoriza, firma y mira para otro lado.
  • Una compensación de utilería que pretende que un jacarandá de cien años se reemplaza con uno de dos metros.

En este predio hay árboles históricos de más de 100 años, supuestamente protegidos por el Código de Ordenamiento Urbano, que hoy están en riesgo directo de desaparecer. Que un desarrollo así haya sido autorizado expone una falta de transparencia gravísima, no solo de la desarrolladora que presentó los documentos, sino de la Municipalidad que los avaló sin control.

Por qué no alcanza con frenar esta obra

Si Tomkinson cae, no perdemos un predio: perdemos el argumento. Porque si acá funcionó, mañana funciona en cualquier otro terreno de la barranca.

Por eso exigimos:

  • Que se dé de baja el permiso de obra. Ya mismo.
  • Que se presente una planimetría seria, hecha por especialistas, que contabilice todos los árboles del terreno.
  • Que se respete el COU y la prohibición de extracciones injustificadas.
  • Que se construya únicamente lo que la normativa permite, sin excepciones ni interpretaciones a medida.

Lo que se juega acá

Lo que pase en Tomkinson 2147 no es una construcción más. Puede definir el destino de todos los espacios verdes de San Isidro: el criterio con el que se evalúe cada próximo proyecto, el mensaje que le quede claro a cada desarrolladora que mire un terreno con árboles añosos y piense que puede borrarlos de un plano.

Ganar en Tomkinson es sentar precedente. Y si lo logramos acá, no lo van a poder repetir en ningún otro rincón del barrio.

Tomkinson 2147: si no lo frenamos acá, no lo frenamos en ningún lado.

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