FRENEMOS LA TALA INDISCRIMINADA
EN LA ISABELLA SAN ISIDRO
QUIEREN DESTRUIR
LA VIDA VERDE DE SAN ISIDRO
La desarrolladora Zanara S.A. obtuvo una autorización para construir el barrio cerrado «La Isabella» en San Isidro. Para hacerlo, necesita eliminar un bosque urbano de más de 50 árboles —algunos con más de medio siglo de vida. La autorización se consiguió con planos falsos y viola múltiples artículos del Código de Ordenamiento Urbano. Frenar la tala en La Isabella San Isidro Tomkinson 2147
es el primer paso para defender el patrimonio verde de nuestro barrio. Sumá tu firma para exigir que la ley se cumpla.
Quiénes somos
Somos un grupo de vecinos de San Isidro, junto con abogados, arquitectos, ingenieros agrónomos y comunicadores, que trabajamos para proteger e incrementar el patrimonio arbóreo del partido y exigir que las leyes se cumplan mediante la defensa de un caso emblemático. Frenar la tala en La Isabella San Isidro es el primer paso para defender el patrimonio verde de nuestro barrio.
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¿Qué está pasando
en Tomkinson 2147?
En un predio esquinero de San Isidro, sobre la calle Intendente Tomkinson al 2147 e Isabel la Católica, sobrevive un ecosistema urbano extraordinario: más de 50 árboles maduros, muchos de más de medio siglo, que son refugio de aves residentes y migratorias, y parte inseparable del paisaje del barrio.
La desarrolladora Zanara S.A. obtuvo del Intendente Ramón Lanús la autorización para construir allí La Isabella: un barrio cerrado de 9 casas de lujo con acceso por calle interna, fachadas de ladrillo a la vista y siding, cada unidad de dos plantas y tres dormitorios. Un proyecto que, de ejecutarse, condenaría a muerte a prácticamente todos los árboles del predio.
El ingeniero agrónomo Roberto Ishikawa, quien cuidó esos árboles durante años, ya concluyó en diciembre de 2024 que no hay ninguna razón fitosanitaria que justifique la extracción de ningún árbol del predio. Los árboles están en excelente estado. El problema es el negocio inmobiliario, no la salud de los árboles: Frenar la tala en La Isabella San Isidro es el primer paso para defender el patrimonio verde de nuestro barrio.
Las especies que están en riesgo
El predio alberga ejemplares únicos que alcanzaron la mayor altura de su especie registrada en San Isidro:
Liquidambar styraciflua
Liquidámbar americano
3 ejemplares de más de 50 años. Alcanzan alturas récord para esta especie en San Isidro. Follaje estrellado con colores espectaculares en otoño. La municipalidad autoriza su extracción.
Arce japonés
2 ejemplares de follaje palmeado con tonos rojos, naranjas y púrpuras. Originario de Japón y Corea, es uno de los árboles ornamentales más valorados del mundo. Más de 50 años en este predio.
Árbol de hierro persa
2 ejemplares. Originario de las montañas del Caspio (Irán). Su corteza se desprende en placas decorativas y su follaje cambia a rojos y púrpuras en otoño. De rarísima presencia en Argentina.
Gleditsia
Locustia / Algarrobo espinoso
1 ejemplar rarísimo de la familia Fabaceae. Espinas características, hojas compuestas y gran resistencia. Referencia única en este sector del partido.
Masa forestal consolidada
Además de las especies de colección, el predio cuenta con decenas de árboles añosos que forman un entramado de raíces y copa que no puede trasladarse ni reproducirse artificialmente.
Hábitat de aves
Este espacio constituye el único pulmón verde de la zona y alberga una singular diversidad de aves residentes. Es escala de descanso para especies migratorias.
Un árbol adulto no se reemplaza. Un ecosistema no se muda.
Estos ejemplares tardaron más de 50 años en crecer. Ningún plan de reforestación puede devolver lo que se destruiría en cuestión de horas.
La evidencia
Presentaron una planimetría apócrifa
para conseguir el permiso.
Para obtener la autorización de obra, Zanara S.A. presentó planos que omiten deliberadamente la mayoría de los árboles del predio. Si no figuran en el plano, para ellos no existen… y los pueden talar.
Tanto la oficina de Planeamiento Urbano y el propio intendente aceptaron esta documento donde se declaran menos árboles de los que realmente hay. Esta maniobra no es un error técnico: es una estrategia para eliminar el patrimonio arbóreo sin que nadie lo registre, sin expediente, sin compensación.
Árboles verificados por profesionales en planimetría certificada y notariada por nosotros.
16
Árboles en los planos apócrifos presentados ante la Municipalidad.
41
Árboles sanos que NO figuran en los planos apócrifos presentados ante la Municipalidad.
La trampa del 8+8
La Municipalidad, mediante la Resolución RESFC-2025-79-SI-SECPDU, autorizó formalmente:
10
a talar (eliminar)
La lógica de fondo es transparente: autorizar 8+8 hoy es la forma de vaciar el predio de todos sus árboles mañana, ya que la construcción hace imposible la supervivencia del resto. Y las cuentas no cierran: declaran sacar 16 y reponer 10. Los números no cuadran porque el plan real es otro.
Nosotros tenemos la planimetría real
La resolución fue firmada por el Intendente Ramón Lanús y describe los árboles como de tamaño «pequeño a mediano», lo cual contradice la evidencia sobre el terreno. Ni siquiera nomina cuáles serán los 8 árboles a extraer ni los 8 a trasplantar. Frenar la tala en La Isabella San Isidro es el primer paso para defender el patrimonio verde de nuestro barrio.
Las irregularidades legales ⚠️ Proyecto antirreglamentario
"La Isabella" viola el Código de Ordenamiento Urbano de San Isidro
No es solo una cuestión ambiental. La Isabella viola normas urbanísticas expresas del COU de San Isidro. El proyecto fue aprobado ignorando al menos cuatro irregularidades de fondo.
Irregularidad 1: Zonificación RB3 — solo se permite 1 vivienda
El predio tiene doble zonificación. La zona RM1 (Radio 4) —sobre el frente a Isabel la Católica hasta 25 metros de profundidad— permite mayor densidad. Pero el resto del predio cae bajo la zona RB3 (Radio 1), de baja densidad, con parcela mínima de 800 m² por vivienda.
Según el Art. 1.2.1.14 del COU, en la zona RB3 corresponde una sola (1) vivienda. La factibilidad aprobada, sin embargo, habilita 4 unidades funcionales en la zona RB3 (tres viviendas + amenities), algo que la norma prohíbe expresamente.
Art. 1.2.1.14 COU
Zona RB3: 1 sola vivienda
Parcela mínima 800 m². No admite casas de 150 m² ni agrupamientos. La reducción de hasta el 15% de parcela mínima solo se permite si el proyecto mejora las condiciones urbano-ambientales, lo que claramente no ocurre aquí.
Prohíbe trasladar densidad entre zonas
En predios con doble zonificación, los indicadores urbanísticos se aplican solo en el sector donde el uso resulta conforme. No puede usarse la permisividad de RM1 para justificar densidad en RB3.
Obligación de respetar la forestación
El COU exige respetar la forestación existente dentro del predio y en la vía pública. La factibilidad fue otorgada sin análisis ambiental serio, en directa contradicción con esta norma.
Uso indebido del espacio común
El decreto habilita que el espacio de amenities figure como Unidad Funcional independiente. Esto es irregular: los espacios comunes no pueden ser computados ni vendidos como unidades, y abre la puerta a convertirlo luego en una vivienda más.
Irregularidad 2: Violación de la Ordenanza 6610 y su reglamentación
La Ordenanza 6610 de San Isidro declara de interés público la defensa y ampliación de los espacios verdes y la forestación, tanto en el ámbito público como privado. Su Capítulo VIII sobre prohibiciones es explícito:
Ordenanza 6610 — Prohibiciones (Capítulo VIII):
El Anexo V — Capítulo V sobre Extracciones, Reposiciones y Podas del reglamento complementario establece que la extracción requiere autorización municipal con justificación técnica. Sin embargo, la resolución RESFC-2025-79 está firmada por un abogado y un arquitecto, sin intervención de arboristas, ingenieros agrónomos ni técnicos forestales. La decisión de condenar 57 árboles la toman quienes no están habilitados para evaluarlos.
El Decreto Reglamentario 972/89 se usó para justificar la extracción argumentando que los árboles no tienen «valor histórico ni forestal», una categorización técnicamente incorrecta: los árboles urbanos no tienen valor forestal porque su función no es producir madera, sino generar servicios ecosistémicos —calidad del aire, temperatura, biodiversidad, bienestar psicológico.
La voz experta
La "compensación" de la Municipalidad es un contrasentido biológico
La Resolución RESFC-2025-79-SI-SECPDU (Artículo 4) exige a Zanara S.A. plantar como reposición: 6 ceibos de 2 metros de altura y 8-10 cm de diámetro más algunos jacarandás y fresnos rojos en la vereda.
Es decir: el Estado autoriza la destrucción de 57 árboles con más de 50 años de vida a cambio de 10 plantines. No hay forma de que esto sea una compensación real.
Además, la resolución propone trasplantar 8 de los árboles más grandes dentro del mismo predio. El Ing. Agr. Carlos R. Anaya analizó esta propuesta y su conclusión es categórica:
«Lo propuesto va en contra de la biología de los árboles y de la dignidad de los mismos. El valor del árbol debe mantenerse antes, durante y después del trasplante. Si el valor por el cual se decide hacer un trasplante se elimina por causa del trasplante —poda de reducción, descopes, heridas, rotura del cepellón— estamos frente a un absoluto y absurdo contrasentido. Es imperativo mantener el patrimonio arbóreo de este predio, sobre todo por la edad y la variedad de especies allí existentes, protagonistas del equilibrio ambiental.»
Ing. Agrónomo Carlos R. Anaya
Anaya señala además que la Municipalidad minimiza el valor de los árboles al catalogarlos como sin «valor forestal o histórico», cuando el valor del arbolado urbano es ambiental, social, psicológico y estético. Y advierte que el tamaño exigido para los árboles de reposición —8 a 10 cm de diámetro— corresponde a plantines débiles o de mala calidad que no pueden compensar décadas de crecimiento.
Plantar árboles jóvenes no compensa árboles maduros.
Matar 57 árboles de 50 años y plantar 10 de 2 metros es como demoler un edificio histórico y poner una maqueta en su lugar. El tiempo perdido no se recupera. El ecosistema destruido no se reemplaza.
Impacto urbano
Un barrio cerrado que le da la espalda a San Isidro
Más allá del impacto ambiental, La Isabella tiene un problema urbano estructural que el propio intendente Lanús reconoció en otras ocasiones: los barrios cerrados generan muros, calles sin vida e inseguridad.
Y sin embargo, este proyecto —que tiene exactamente esas características— fue aprobado mediante los Decretos 128/24 y 1715/24, firmados por el mismo intendente que se opone a los barrios cerrados.
Todas las unidades acceden por una calle privada. La vía pública queda completamente excluida del proyecto.
El predio es esquinero con casi 100 metros lineales de frente urbano. Todo ese espacio se convertiría en paredón.
Sin frentes activos, la vereda pierde vida, comercio y seguridad urbana. Una cuadra residencial se convierte en pasillo de muro.
El municipio exige en otros casos «frentes urbanos activos» y rechaza los barrios cerrados. Aquí aprobó exactamente lo que dice no querer.
Una cuadra residencial donde el COU solo permite una vivienda con amplio jardín no puede convertirse en un complejo de 9 casas con calle interna privada y paredón continuo. El impacto no es solo ambiental: destruye el tejido urbano de la cuadra y sienta un precedente para que esto se repita en cualquier otro rincón del partido.
Nuestra lucha
Un año y medio luchando.
Nueve presentaciones.
Respuestas calcadas.
No llegamos a esta campaña de la noche a la mañana. Llevamos más de año y medio de trabajo formal dentro del sistema, con el Expediente N.º 3323/24 activo en la Municipalidad de San Isidro.
Febrero 2024 - Municipalidad autoriza el desarrollo
El intendente Ramón Lanús firma el decreto autorizando a la propietaria a construir el "Conjunto de Viviendas Unifamiliares Agrupadas" en Tomkinson 2147.
Marzo 2024 - Primera presentación vecinal
Se pide la protección de todos los árboles del predio, advirtiendo que el daño causado será irreversible.
Noviembre 2024 - Segunda presentación: frenar el proyecto
Se pide formalmente la paralización de la obra y la protección de la masa forestal.
Diciembre 2024 - Municipalidad exige relevamiento forestal
La Municipalidad, en respuesta, pide presentar el relevamiento forestal. Solo se extraerán árboles si hay justificación fitosanitaria.
Abril 2025 - Denuncia por planimetría apócrifa
Se presenta documentación probando que Zanara S.A. presentó planos falsos. Se pide la anulación de todos los permisos otorgados bajo esa documentación.
Mayo 2025 - Intendente Lanús firma la resolución de extracción
Ignorando todas las presentaciones, la Resolución RESFC-2025-79-SI-SECPDU autoriza la extracción de 8 árboles y el trasplante de 8 más, sin nominarlos, sin análisis técnico arbóreo, firmada por un abogado y un arquitecto.
Mayo 2025 - Informe técnico del Ing. Agr. Carlos Anaya
El especialista analiza la resolución y concluye que los trasplantes propuestos van contra la biología de los árboles y representan una sentencia de muerte encubierta.
Junio 2025 - Última presentación al intendente
Se señala que la resolución es falsa porque describe árboles "pequeños a medianos" cuando son ejemplares de enorme porte, y que declara menos árboles de los que existen. El intendente no contesta.
Todo el expediente: 9 presentaciones. Respuestas: copiar y pegar.
Desde el inicio del expediente, las respuestas de la Municipalidad han sido formularias, sin respuesta técnica a ninguno de los argumentos presentados. El derecho a la información pública les permite a todos los vecinos acceder a este expediente.
Frenar la tala en La Isabella San Isidro
es el primer paso para defender el patrimonio verde de nuestro barrio.
el precedente
Esto no es solo por los árboles.
Es por vos y por los que vienen.
Si esto puede pasar en Tomkinson 2147, puede pasar en cualquier predio con árboles en San Isidro. Y si la ley se dobla una vez por un negocio inmobiliario, se vuelve a doblar.
Este caso tiene dimensiones que van mucho más allá de los árboles en riesgo:
Los árboles urbanos no son decoración. Son infraestructura. Sin ellos, la temperatura sube entre 2 y 12 grados, se absorbe un 30% menos de agua de lluvia, aumenta la contaminación del aire y desaparecen ecosistemas enteros. Cada árbol eliminado es un servicio que pagamos todos con peor calidad de vida.
El COU existe. La Ordenanza 6610 existe. Los artículos 1.2.1.14 y 1.2.1.17 existen. Cuando la Municipalidad los ignora para aprobar un negocio privado, el daño no es solo ambiental: es institucional. Si la ley se ignora cuando conviene, ningún vecino puede estar seguro de que sus derechos están protegidos.
Si permitimos que un bosque urbano consolidado sea tratado como un terreno vacío, mañana puede pasar en cada manzana. Lo que hoy pase en Tomkinson 2147 define el futuro de los espacios verdes de San Isidro. Defender Tomkinson es defender todos los espacios verdes.
Hay un expediente con 9 presentaciones y año y medio de trabajo formal. Las respuestas son copiar y pegar. Un abogado y un arquitecto firman la resolución que condena árboles sin intervención de ningún técnico forestal. Esto atenta contra la confianza en quienes nos representan.
La protección del arbolado urbano no es una opción discrecional del Municipio: es una obligación legal.
La falta de control y sanción también genera responsabilidad estatal. Cuando los vecinos se organizan, el negocio deja de ser invisible. Frenar la tala en La Isabella San Isidro es el primer paso para defender el patrimonio verde de nuestro barrio.
No creemos que la ley deba doblarse por un negocio inmobiliario. No creemos que la especulación deba pesar más que el patrimonio ambiental de todos. Y creemos que San Isidro merece representantes que hagan lo que dicen: cuidar el partido, no mirarse las manos mientras lo destruyen.
Nuestra postura
No estamos contra el progreso.
Estamos a favor del desarrollo sustentable.
No pedimos que no se construya. Pedimos que se construya bien: respetando la ley, cuidando lo que ya existe, y pensando en el partido que le dejamos a los que vienen.
San Isidro no necesita más cemento. Necesita encontrar la manera de crecer sin destruir. Hay otro tipo de desarrollo posible: uno que dialogue con los árboles en lugar de eliminarlos, que active el frente urbano en lugar de levantar paredones, que use la ley como guía y no como obstáculo a bordear.
No permitamos que la ley se doble por un negocio inmobiliario. No permitamos que se trate nuestro patrimonio arbóreo como si fuera madera de descarte. No permitamos que un precedente peligroso siente las bases para que esto se repita en cada rincón del barrio.



