Lo que la Municipalidad de San Isidro no hace (y debería hacer)

La Municipalidad tiene la obligación legal de proteger el arbolado urbano. No es una opción discrecional: es un mandato de la propia Ordenanza 6610, que declara de interés público la defensa del patrimonio arbóreo.

Sin embargo, hoy:

No verifica en el terreno lo que las desarrolladoras declaran en los planos. Acepta planimetrías sin control cruzado, aunque existan denuncias formales de irregularidades.

No exige justificación técnica real para autorizar la extracción de árboles añosos, como manda la normativa vigente.

No controla la viabilidad de los trasplantes que autoriza, pese a contar con informes de especialistas que advierten que muchos ejemplares no sobreviven al proceso.

No aplica su propio Código de Ordenamiento Urbano cuando se trata de desarrolladoras: permite densidades y unidades funcionales que exceden lo permitido por zonificación.

No responde los expedientes ciudadanos con fundamento técnico: contesta con respuestas de copy-paste, sin abordar las irregularidades planteadas.

Y mientras tanto en la página web de San Isidro dicen estar trabajando por una ciudad sostenible.

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